Salud

Di adiós al apetito emocional

Han sentido que cuando están estresados, tristes o ansiosos, ¿un hambre irracional los invade? Por lo regular apaciguamos estos sentimientos con un tazón de helado, un paquete de galletas o la primera «garnacha» que nos encontramos en la calle.

Actualmente llevamos un ritmo de vida lleno de nerviosismo, aislamiento y preocupaciones; nuestro cuerpo literalmente recibe todos los días un coctel de sustancias derivadas de estas emociones negativas, como no tenemos tiempo para calmarnos y lidiar con estas sensaciones, el organismo busca formas de equilibrarse.

Las azúcares, grasas y sabores le dan al cuerpo una ilusión de bienestar. Esta forma de alimentarnos es tan común en el mundo moderno, que muchas veces no sabemos diferenciar el apetito emocional del físico.

¿Cómo aprendo a identificar cuando mi hambre es real? 

Existen pequeños detalles que tenemos que reconocer para saber cuándo están comiendo tus emociones y cuándo tu cuerpo:

El apetito emocional:

  • Tiene un sentido de urgencia, necesitas comida en el momento y lugar donde te encuentras.
  • No importa cuánto comas, nunca será suficiente.
  • Se basa en antojos.
  • Es repentina, te puede dar en cualquier momento sin importar el contexto.
  • Te genera un sentimiento de pena.
  • Comes muy rápido.

El apetito físico:

  • Puedes aguantarlo y esperar para comer.
  • Te sentirás satisfecho cuando hayas comido lo suficiente.
  • No se basa en antojos, puedes estar contento con cualquier opción.
  • Es un hambre gradual y sientes como va aumentando con el tiempo.
  • No genera sentimientos negativos.
  • Comes a tu ritmo.

¿Por qué casi siempre recurrimos a sabores dulces cuando alimentamos a nuestro apetito emocional? 

Un estudio de la revista científica Neuroscience Letters, reveló que el estrés libera hormonas glucocorticoides, éstas influyen en la preferencia de sabor dulce en nuestro organismo. Esto provoca que cada vez que tenemos un sentimiento de ansiedad o nerviosismo recurramos a un pequeño (o gran) chocolate, también por eso vemos en las películas el cliché de las personas que se comen un litro de helado para superar una decepción amorosa.

¿Por qué es peligroso el apetito emocional?

Alimentar el apetito emocional puede convertirse en un ciclo interminable. Si cada vez que nuestro cuerpo se siente mal recibe un alivio azucarado o grasoso, entonces aprenderá a necesitar este tipo de comida siempre que nos encontramos en una situación estresante. Conductismo puro, como una adicción.

¿Cómo puedo aprender a controlar el apetito emocional? 

Existen varias estrategias para controlar el apetito emocional:

  1. Aprende a identificar detonantes.

Justo después de comer, date un tiempo para hacerte algunas preguntas:

¿Cómo me sentía justo antes de empezar a comer?

¿Disfruté mis bocados?

¿Me tomé el tiempo para comer en un espacio adecuado?

¿Me fijé en mis modales durante mi comida?

2. Nunca tengas comida «chatarra» a la mano.

Esto evitará que comas cosas poco nutrientes en caso de un episodio de ansiedad.

3. Encuentra otras salidas para tu estrés

Cada vez que tengas estrés, remplaza la comida con otras actividades. Escucha música, ve una película, lee un libro o haz ejercicio. El objetivo es remplazar la recompensa que recibe tu organismo, por una ocupación que no dañe tu salud.

Otra excelente forma de gestionar la ansiedad es la aromaterapia, los aceites esenciales son una excelente opción para crear ambientes de relajación y confort. No comas y date un relax con aromas.

Un comentario en “Di adiós al apetito emocional

  1. Me ha encantado este post y nunca antes había leído una opinión como esta sobre el tema, excelente
    ! Enhorabuena

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