Alimentación saludable

Alimentación antiinflamatoria

Seguramente en algún momento has experimentado algún tipo de inflamación y, probablemente, estaba acompañada de un poco de dolor. ¿Qué pensarías si te digo que algunos tipos de inflamación no duelen? Esta clase de inflamación se encuentra muy por debajo del umbral del dolor pero es más perjudicial para la salud.  

¿Qué es la inflamación? 

Es importante saber que se trata del proceso por medio del cual nuestro sistema inmunológico nos protege de infecciones o agentes extraños y es necesario para la reparación de tejidos.   Aunque es un proceso natural, se puede tornar dañina cuando se prolongada (inflamación crónica). El sobre estímulo de nuestro sistema inmune puede provocar que éste ataque a nuestro cuerpo o desate reacciones que causan enfermedades; por ejemplo, cáncer, diabetes, ateroesclerosis, artritis e, incluso, enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer y el parkinson.   

Existen dos tipos de inflamación:

  • Aguda: Que es la que sentimos cuando nos torcemos un tobillo, cuando se nos inflama la garganta o cuando nos golpeamos.
  • Silenciosa: Es llamada así porque, a diferencia de la aguda, puede ser imperceptible ya que no causa dolor. Si se presenta de forma crónica es causa de distintas enfermedades y podemos padecerla aún cuando creamos gozar de buena salud.  

¿Qué provoca la inflamación crónica? 

Existen diversos factores que pueden sobre estimular al sistema inmunológico y desembocar en inflamación crónica. Por ejemplo: las enfermedades recurrentes, el estrés constante, la obesidad, la exposición constante a químicos, contaminación, metales pesados y desequilibrios nutricionales.

El estrés estimula la secreción de hormonas que favorecen la producción de agentes inflamatorios (citoquinas), por lo que cuando es constante, sus niveles se disparan.  En el caso de la inflamación por toxinas y contaminación, regularmente lo que ocurre es quenuestro cuerpo, en un intento de protegernos, puede originar reacciones inflamatorias. Por ello, estar en contrastante exposición a estos agentes puede sobre estimular nuestro sistema inmunológico. Además, las toxinas y contaminación generan radicales libres, los cuales a su vez desatan procesos pro- inflamatorios.  Si quieres saber más sobre estos últimos y cómo contrarrestarlos, consulta nuestro blog: Cuida tu salud con ayuda de los antioxidantes.

Inflamación y desequilibrios nutricionales:

Esta clase de desequilibrios son un elemento clave en el desarrollo de la inflamación crónica, sobre todo porque no percibimos de forma inmediata el daño que nos hacemos al comer de forma inadecuada. Los estragos se hacen evidentes hasta que se presentan enfermedades. Los elementos que más inflamación provocan son la sal, el azúcar, las grasa y los aditivos; presentes principalmente en alimentos ultra procesados.  Además de preferir siempre los alimentos frescos, es importante evitar:

  • Harinas refinadas 
  • Azúcares refinados 
  • Sal 
  • Grasas saturadas 
  • Aditivos  
  • Carne roja 

Es importante regular el consumo de alimentos ricos en omega 6, pero no eliminarlos por completo.  Recuerda que éste es un ácido graso esencial, por lo que debemos consumirlo pero de forma adecuada ya que favorece las reacciones inflamatorias. Por ello, es importante incluirlo en nuestra dieta en forma proporcional al omega 3, que es un antiinflamatorio.

En el caso del azúcar, todos sabemos que en niveles elevados causa diabetes pero, ¿te has preguntado qué detona todas las complicaciones de esta enfermedad? Consumir altas cantidades de azúcar genera pequeñas lesiones o heridas en nuestros vasos sanguíneos y nuestro cuerpo genera una pequeña inflamación para tratar de repararlas. Sin embargo, cuando las concentraciones altas de azúcar son constantes esas heridas se hacen cada vez más grandes, nuestro cuerpo provoca más inflamación y deposita placas de colesterol para protegernos. Tomemos en cuenta que todos nuestros órganos están compuestos de vasos capilares, si éstos están dañados y obstruidos, la sangre y el oxígeno no llegarán a nuestros órganos, generando fallas importantes.  

Alimentación antiinflamatoria.  

Afortunadamente todos estos procesos inflamatorios pueden disminuirse con ayuda de la alimentación. Asegúrate de incluir en tu alimentación los siguientes alimentos:

  • Cúrcuma y jengibre. 
  • Alimentos ricos en antioxidantes: Brócoli, papaya, apio, perejil, espinacas, uvas y frutos rojos. 
  • Aceite de pescado 
  • Aceite de oliva 
  • Alimentos ricos en omega 3: aceite de oliva, aceite de canola y frutos secos (almendras, cacahuates, nueces, etc.)  
  • Vegetales verdes.  
  • Cereales integrales 
  • Quinoa 

Además de consumir alimentos antiinflamatorios, puedes tomar otras medidas preventivas:

  • Regular los niveles de azúcar en la sangre.   
  • Eliminar productos ultra-procesados.  
  • Reducir el consumo de grasas saturadas. 
  • Promover el consumo abundante de frutas y verduras de diferentes colores.  
  • Disminuir el consumo de carnes rojas.  
  • Comer alimentos probióticos y prebióticos.  
  • Incluir alimentos naturales y orgánicos. 
  • Llevar una alimentación rica en antioxidantes  
  • Tener un aporte adecuado de vitamina D (es un modulador importante del sistema inmunológico). 

Si quieres saber más sobre alimentación y contar con un plan alimenticio personalizado, puedes agendar una asesoría conmigo al 5567218043 o por medio de whatsapp: 5581359886

            Para nosotros lo más importante es facilitarte una salud integral, así que coméntanos qué otros temas te gustaría que abordáramos en este blog.

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